Pequeñas reflexiones empresariales con grandes resultados II

Pequeñas reflexiones empresariales con grandes resultados II

Llevaba Juan varias semanas trabajando más de doce horas seguidas de lunes a domingo para sacar adelante el mayor pedido que había tenido en su vida, Juan empezó solo en una nave de 100 metros cuadrados, con el techo roto y una puerta metálica que había que sujetar con un palo para poder meter y sacar la furgoneta de tercera mano que tenía.
Ahora solo dos años después sus instalaciones ocupaban 5000 metros de una moderna nave y 47 empleados trabajaban ya para él.
Últimamente se encontraba mentalmente agotado, se pasaba toda la jornada tomando cientos, miles de decisiones, sobre todos los aspectos de la empresa, todo eran problemas que él tenía que resolver:
Juan ha llamado el cliente A que quiere un descuento, qué le digo?
Juan, Peláez el de la sección 5 dice que si sigue con lo que está haciendo o empieza con lo que le pedido Romerales de la sección 3.
Juan, el asesor nos dice que por qué banco vamos a pagar los impuestos este trimestre.
Juan, el pedido del proveedor z no llegará en el plazo previsto, que hacemos?
Y así todo el santo día una tras otra, decisión tras decisión hasta la equivocación, porque claro, solo se equivoca el que toma decisiones.
Ya estaba al borde del colapso, lo único que lo motivaba era que cuando entregara el pedido se iría unos días con su pareja a descansar, a relajarse a un Spa, a comer y cenar tranquilamente y a recargar energías.
Eran las ocho de la tarde cuando sonó su móvil y vio que en la pantalla apareció el nombre de su principal cliente, al que estaba a punto de entregarle el pedido que le estaba costando su salud mental…
Hombre Pedro, que te cuentas? Cómo va todo? Por aquí muy bien a punto de entregarte el pedido en la fecha prevista…
Cómo dices? Que tienes otro pedido pero que es un 50% mayor que el anterior?
Juan no sabía si reír o llorar, ese pedido suponía la consolidación económica de su empresa pero también podía suponer su ruina mental ya que estaba al borde del colapso en ese momento.
Juan tomó dos decisiones en ese momento, ¿quieres saber cuáles fueron?
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Las dos decisiones fueron:
Voy a aceptar el pedido
Voy a llamar a MASDEMAR…

Si te sientes como el Juan de este artículo, ponte en contacto con nosotros y cuéntanos.

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